LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: Una forma de dar, realmente, el poder al pueblo.

LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: Una forma de dar, realmente, el poder al pueblo.

El poder de decisión no puede residir en una, o unas pocas personas, durante un periodo de x años. Eso no es una democracia, sino una dictadura temporal.
El papel de los ciudadanos no puede ser, simplemente, depositar un papel en una urna, y entregar un cheque en blanco.

Básicamente, la DEMOCRACIA PARTICIPATIVA consiste en que los ciudadanos voten las leyes que proponen los miembros del parlamento.
Hoy en día, gracias a intenet, el dni electrónico y la firma digital, es muy sencillo establecer un sistema de voto en remoto.
De este modo, sin revoluciones, sin violencia, se entregará de verdad la soberanía a los ciudadanos, los cuales deberán sancionar las leyes para que entren en funcionamiento e, incluso, decidir la no continuidad de un gobierno en el que ya no crean.
Básicamente, LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA consiste en que los ciudadanos voten las leyes, decretos y reformas que proponen los miembros del parlamento.El sistema que hoy en día conocemos se debería llamar democracia representativa, es decir, cada cuatro años elegimos unos representantes a los que damos un cheque en blanco para que hagan y deshagan a su antojo durante ese tiempo. No existe forma de pedirles cuentas de su gestión. Hemos sustituido a un señor feudal, o al dictador de turno, por un pequeño grupo de políticos de un signo u otro. Ni por asomo esto se parece a una auténtica democracia.Hoy en día, gracias a intenet, el dni electrónico y la firma digital, es muy sencillo establecer un sistema de voto en remoto.De este modo, sin revoluciones, sin violencia, se entregaría de verdad la soberanía a los ciudadanos, los cuales deberían sancionar las leyes antes de entrar en funcionamiento e, incluso, decidir la no continuidad de un gobierno en el que ya no crean.En la evolución de la democracia éste va a ser el siguiente paso, comparable al mayor avance que haya conocido la humanidad.

PRIMER PUNTO – LA INFRAESTRUCTURA


A día de hoy contamos con la herramienta más poderosa a la hora de comunicarnos como sociedad, INTERNET.Tan sólo sería necesario desarrollar un software, mediante el cual todos los ciudadanos en edad adulta pudiesen expresar su voto.Ya contamos con el dni electrónico y la firma digital, elementos seguros de comunicación con los que, por ejemplo, se nos permite pagar nuestros impuestos de manera casi instantánea.Para solucionar el problema de aquellas personas que no cuenten con acceso a Internet, o con ordenador, el estado cuenta con una red que llega prácticamente a todos y cada uno de los ayuntamientos, bibliotecas, centros culturales del país, donde los ciudadanos pueden conectarse sin mayor problema.SEGUNDO PUNTO – LA PARTICIPACIÓN

Los políticos profesionales de este país nos han acostumbrado tanto a ser tan sólo meros espectadores por lo que, al principio, muchas personas, inmersas en el desánimo actual inducido, pensarán que este hito es sólo humo.

Con el tiempo, sin el menor género de duda, la gran mayoría de las personas se concienciarán de la importancia de ser dueños de su propio destino y el participar en una votación será algo perfectamente común y asiduo.

Poder poner en la urna, cada día, un voto para construir una mejor sociedad que dé a nuestros hijos mejores oportunidades.

TERCER PUNTO – UNA PERSONA, UN VOTO

Actualmente nuestra sociedad se ha convertido en un sistema de castas.

Es ridículo pensar que todos tenemos el mismo peso dentro de esta demacrada democracia.

Existen poderes que nada tienen que ver con una verdadera democracia, principalmente el poder de los partidos políticos y el poder económico.

Ejecutivos de grandes corporaciones se codean con el presidente de nuestro país, con el rey, cuando quieren, como quieren, animándoles a tomar decisiones que no persiguen el bien común, sino su bien particular.

Jóvenes criados en asociaciones políticas, debidamente adiestrados, adoctrinados, ocupan posiciones de futuro no en aras de su inteligencia o valía, sino en función de su capacidad de seguir la línea marcada sin desviarse un ápice.

La democracia participativa eliminaría estos errores que estamos cometiendo, estas externalidades producidas por el actual sistema.

CUARTO PUNTO – EL ENEMIGO INTERNO
Los principales enemigos de la democracia participativa son los partidos en el poder, o con visos de alcanzarlo, y los poderes no democráticos.

Los que ya están en el poder, raramente piensan que alguna vez lo perderán, por lo que en ningún caso van a pensar en entregárselo al pueblo.

Los que lo persiguen, tras años dedicando todos sus esfuerzos a alcanzarlo, de mala manera van a consentir que éste se diluya entre sus manos.

Aquellas personas con poder, ya citados los ejecutivos de grandes corporaciones, millonarios, etc, nunca podrán estar de acuerdo en situarse al mismo nivel que el resto de la sociedad.

En contraposición, creo que partidos minoritarios se unirán con entusiasmo a esta iniciativa, la herramienta a través de la cual poder llevar a la sociedad sus propuestas. Actualmente se les ignora, sin más, sin siquiera evaluar la validez de lo que propugnan.

QUINTO PUNTO – EL DERECHO A ELEGIR OTRO GOBIERNO

En los tiempos que corren nos hemos acostumbrado a vivir un día a día de promesas incumplidas por parte de los políticos que nos representan.

Durante cuatro años nos vemos atados de pies y manos observando sinvergüenzas, corruptos, mentirosos, manipuladores.

La democracia participativa permitirá, mediante un tanto por ciento adecuado de los votos, derribar a un gobierno y elegir otro fácilmente.

SEXTO PUNTO – PEDAGOGÍA

Ya verán ustedes lo que van a empezar a salir los políticos a la calle, a explicar sus propuestas, con absoluta claridad, para que sean votadas.

SÉPTIMO PUNTO – MOVIMIENTOS CIUDADANOS

Según crezca la conciencia colectiva, la cultura democrática, asociaciones de ciudadanos se movilizarán para realizar propuestas constructivas que puedan ser votadas.

OCTAVO PUNTO – EL FIN DE LAS HUELGAS GENERALES

Como la esencia de la democracia es aceptar lo que la mayoría decide, con la democracia participativa se acabarán las imposiciones de los gobernantes, muchas veces impulsadas por oscuros intereses que nada tienen que ver con el bien general.

Las discusiones bizantinas, en los tiempos que corren, de avances tecnológicos maravillosos, corresponden al alba de los tiempos.

No volverán a existir protestas generales, pues, si es el pueblo quien decide una ley, ¿qué sentido tiene protestar contra uno mismo?

NOVENO PUNTO – DEMOCRACIA PARTICIPATIVA YA

Podría seguir durante hojas y hojas escribiendo sobre las bondades de este sistema.

Pero el papel no debe ser el propietario de esta idea, sino la sociedad.

Reclamemos nuestro derecho a participar, desde ya, para construir la sociedad que siempre hemos soñado, desde los tiempos de la antigua Grecia hasta nuestros días.

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